Peña Minipua

Bando de los Caballos del Vino - Caravaca de la Cruz

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Los caballos del vino

HISTORIA DE LOS CABALLOS DEL VINO.
 
Festejo este, cuyo origen se liga al ritual más importante de nuestra fiesta, después del Baño de la Cruz en el agua. Hablamos del Baño del vino, el cual surge hacia el S.XVII, unos años antes de que comience la Bendición de las flores. En la actualidad se celebran ambos ritos simultáneamente en la mañana del día 2 de mayo, justo antes de que se inicie La Carrera de los Caballos del Vino.
 
La unión de Carrera y rito tiene su explicación y sentido como casi todo en la fiesta. En aquél tiempo Caravaca era tierra de vid y ganadería, este vino era transportado en pellejos al lomo de los caballos desde las distintas fincas y haciendas hasta el Castillo para ser bendecido por la patrona víspera del día de la Cruz empezándose por los mozos de las distintas fincas a correr los caballos al mismo tiempo que se celebraba el rito en el interior del templo, ya a mediados del siglo XVIII se hace referencia a esta fiesta, por lo que se creer que la misma es anterior a esa fecha. La leyenda de los Caballos del Vino narra que en el siglo XIII, estando sitiados los caballeros Templarios en el castillo de Caravaca por los musulmanes del vecino reino de Granada, el agua de los aljibes de la fortaleza se corrompió, por lo que los cristianos se encontraron imposibilitados de mantenerse ante los atacantes. En esta situación un grupo de Templarios decidió salir de la fortaleza, rompiendo el cerco musulmán para buscar aua en los campos vecinos y socorrer con ella a los sitiados, pero las aguas de los manantiales habían sido envenenadas por los sitiadores por lo que solamente encontraron vino, con el que llenaron varios odres con los que cargaron los caballos. Para volver al castillo hubieron de atravesar a la carrera las líneas enemigas y, una vez dentro, bendijeron ese vino con la Vera Cruz y lo dieron alos enfermos, que sanaron, y esparciendo una porción de este vino e los aljibes las aguas quedaron purificadas y pudieron resistir el ataque, retirándose las huestes moras.Los primero datos escritos de que disponemos nos llevan a la primera mitad del siglo XVIII y nos los describen como parte del ritual citado, portando el vino que la reliquia bendecía en la víspera de la invención de la Cruz. La desaparición de la vid en Caravaca supuso un cambio radical en el festejo. Desde este momento los adornos que se colocaban sobre los pellejos de vino fueron formando cada vez más importancia, convirtiéndose en un riquísimo enjaezamiento, elaborado cada año para esa ocasión, que se ha convertido en la característica principal de la fiesta.
 
 
En la actualidad el festejo se desarrolla cada año el día dos de mayo, víspera de la festividad de la Cruz y siempre en torno a ella. Desde primeras horas de la madrugada los caballistas comienzan a preparar a sus caballos para la espectacular jornada que se acerca. En un largo proceso, se les engalana con los enjaezamientos que, con el máximo secreto, se han ido elaborando a lo largo del año. A partir de las nueve de la mañana, sesenta Caballos del Vino, guiados cada uno por cuatro caballistas y acompañados por multitud de seguidores, recorren por el itinerario tradicional las calles de Caravaca despertando los comentarios y la admiración tradicional las calles de Caravaca despertando los comentarios y la admiración de propios y extraños. El final de este recorrido no es otro que el último tramo de la subida al Castillo de Caravaca, donde se encuentra el Santuario que custodia la Vera Cruz, y en donde se encuentra el Santuario que custodia la Vera Cruz, y en donde se realiza la carrera, contra reloj, de los Caballos del Vino, entre una marea humana que se abre al paso de cada caballo, recogiendo en el interior de la fortaleza los galardones que premian la carrera y el enjaezamiento de los mejores.
 
Aunque la mañana del dos de mayo es el momento culminante para todo caballista, no podemos olvidar los actos de la víspera. En la tarde del uno de mayo todas las peñas acuden con su caballos sien enjaezar para celebrar el concurso de caballos “a pelo”, el cual es mostrado ante el jurado para que evalúe la belleza desnuda del animal.A la caída de la tarde, en un recorrido por distintas calles de Caravaca, podremos apreciar con detalle la vestimenta que lucirán en la mañana siguiente, la exposición del enjaezamiento de los Caballos del Vino atrae a miles de curiosos que aprovechan para hacer los primeros vaticinios para los premios del día siguiente.Con el amanecer del dos de mayo Caravaca se va llenando de color, por cada calle van acudiendo los Caballos del Vino perfectamente enjaezados y acompañados de sus seguidores, hasta confluir en el Templete en el momento de celebración de celebración de la Misa de Aparición. Desde allí iniciarán un largo pasacalles hasta llegar al inicio de la cuesta del castillo en donde comienza la Carrera en la que se pondrán a prueba la fuerza del caballo y la destreza de los cuatro caballistas que lo conducen.
 
La entrega de premios, bien entrada la tarde, que congrega en la explanada del castillo a miles de seguidores supone el final del festejo y el principio de los preparativos para el año siguiente.
 
 
Sin duda la Bendición del Vino y de las flores y los Caballos del Vino responden a una simbiosis de espacio y tiempo enclavada en el mes de las flores y ligadas al sentido religioso de la Cruz.
 
En la evolución de la fiesta distinguimos cuatro etapas, tal y como relata Pedro Ballester Lorca en su libro “Los Caballos del Vino”.
 
Una primera etapa en los años anteriores a 1936, no se cronometra la carrera, los premios se concedían a petición del propio público que abarrotaba la cuesta, por lo que las disputas eran muy acalorada. El “pique” llevaba a repetir la carrera en el barrio del hoyo, en incluso una tercera vez en los Andenes.
 
La segunda etapa (1939-1955), año este último que aparece la primera vestimenta bordada totalmente en todas sus piezas. La era de la posguerra fue dura y difícil en todos los ámbitos de la vida y por tanto eso también se refleja en la fiesta, intensificándose la crisis por el triste suceso del robo de la Cruz en 1934. Es en el año 42, con la llegada de la reliquia cuando comienza el resurgimiento de la fiesta, que va a ir poco a poco resurgiendo. Es el tiempo de los “Rabietas”, “Faralás”,” caballo de Santa Inés, y por supuesta de la Michelena, mujer de origen vasco casada con un caravaqueño, que fue Hermano Mayor de la Cofradía de la Stma y Vera Cruz, inteligente, valiente, adinerada y enamorada de Caravaca. Decidió sacar a la calle su propio caballo que ella misma dibujaba y elaboraba y que fue un revulsivo para la fiesta.
 
 
En el año 1947 siendo Hermano Mayor D. Diego Giménez, se constituye oficialmente el premio de carrera y enjaezamiento, otorgándose tres premios. Por primera vez se cronometra la carrera, siendo el tío de la pita el encargado de dar la salida con sus famosas notas musicales. A partir de 1955 la carrera irá perdiendo importancia frente al premio de enjaezamiento hasta llegar al punto de poner en peligro la misma obligando la subcomisión de los Caballos del Vino a obligar a correr todos los caballos.
 
En una tercera etapa desde mediados de la década de los 50 hasta mediados de los 60 se suceden en la cabeza tres caballos; el caballo “del Hoyo”, “el de la Calle Larga” y el de “Los Arañas”. En esta época el caballos del Hoyo borda por primera vez toda su ropa y también tiene éxito la innovación en la vestimenta introducida por caballistas como “El Arturo” totalmente blanca en el año 1957, anteriormente además de camisa blanca y pañuelo rojo, vestían con chaleco y pantalón negro.
 
 
Durante la década de los 60 se reparten éxitos, pero con protagonista claro, “El Panterry”, antiguo caballos de la calle larga. Es el resurgir de la fiesta, la participación es mayor, moros y cristianos acompañan el día dos a los Caballos del Vino, estos se constituyen en subcomisión, se crea el arroz popular (arroz gratis en la Plaza del Hoyo), sale la primera madrina del Bando de manera oficial.
 
Como curiosidad citar que se cambia el sitio del sorteo de números, pasando de ser el mismo día dos de mayo en el Templete al domingo anterior a la fiesta en la celebración de la misa del Bando de los Caballos del Vino. Posteriormente al año 1972, acaece un acontecimiento clave en el devenir posterior de la fiesta, la constitución de la primera Peña caballista, que es el “Pura Sangre”, si bien es cierto que el “Júpiter” había hecho una primera intención en este sentido, son estos los pioneros y quienes más tarde en el 75 ganan un primer premio de enjaezamiento tras una dura pugna con “El Profesor”. A partir de este momento proliferan las peñas caballistas, recordemos que antes se tenía la idea de caballo y sus cuatro caballistas y no de un grupo de gente.
 
Ya en los años 80, las peñas se generalizan destacando el Fogoso, Terry, Pura Sangre, Zambra, Solterón y Mayrena. Es la época dorada del concurso de enjaezamiento, la carrera está sumida en un profundo letargo, eclipsada por la ferviente competencia generada en las ropas. El equilibrio está roto.
 
 
En 1980 se celebra el primer concurso de Caballo a Pelo, vigente hasta nuestros días y que año tras año ha ido creciendo hasta convertirse en un espectáculo maravilloso en la tarde del día 1. En el mismo se premia al mejor caballo.
 
 
Es en esta época cuando se inicia la romería a las Fuentes del Marqués a finales del verano, y diferentes actos culturales. 
 
 
Es necesario esperar hasta la década de los noventa para ver renacer la carrera con renovado esplendor, cuando gracias a nueva sabia, a gente muy joven,  comienzan de nuevo en Caravaca las veloces carreras de los Caballo del Vino en el último tramo de la cuesta del Castillo. La competencia de peñas como Berea-Minipua, hacen que en el resto de peñas jóvenes despierte el gusanillo de la competición en la carrera y en muy pocos años se produce una eclosión de la misma, y ya en la primera década el nuevo siglo entran a pelear por el premio de carrera peñas como: Caprichoso, Luminoso, Aspirante y otras tantas que ponen el listón en el punto mas alto de la historia, realizando impresionantes carreras y bajando el tiempo de los 9 segundos. Los caballistas y los caballos cada vez están más preparados y se entrenan para la carrera y cada vez son más las peñas que aspiran a meterse en los primeros puestos, lo que ha hecho de la carrera un verdadero espectáculo. En el año 2002 se instala un sistema de cronometraje avanzado como el utilizado en competiciones de velocidad que se perfecciona en años posteriores y que a día de hoy mide el tiempo realizado por los caballos a la perfección. 
 
 
En estos años, los enjaezamientos siguen evolucionando, mejorando año tras año, sobre todo la superación viene dada en el diseño, se cambia en la primera década del siglo XXI el sistema de votación, estableciéndose bloques, lo que les otorga un aliciente mayor a los jóvenes que a la que aunque apuestan por la carrera, sacan a la calle grandísimos trabajos, lo que hace que en la actualidad exista un equilibrio muy importante dentro del festejo. En esta primera década del siglo XXI la Peña Sangrino marca un hito al conseguir 5 primeros premios consecutivos en enjaezamiento, también la peña Aspirante hace historia al conseguir 3 primeros premios consecutivos de carrera.  Podemos decir pues que en el periodo de tiempo que transcurre entre la última década del siglo XX y primera del XXI se produce una evolución, casi una revolución dentro del festejo propulsado fundamentalmente por las peñas jóvenes que entran a formar parte del Bando de los Caballos del Vino, que impulsados por la carrera han impregnado todo el festejo.
 
Nos dejamos en el tintero acontecimientos tan importantes como los años Jubilares de 1981 y 1996, así como la declaración de manera perpetua del año santo cada siete años  a la Stma y Vera Cruz en el año 1998, siendo el primero en el año 2003 y suponiendo para la ciudad  un verdadero impulso económico y social. En el año 2004 se produce también la declaración de Fiestas de Interés Turístico Internacional a las Fiestas en honor a la Stma y Vera Cruz de Caravaca.  Es imposible resumir tres siglos de fiesta en unos simples epitafios. Los Caballos del Vino son mucho más que textos o libros que encierran como una cárcel a palabras que necesitan de libertad, de fuerza, cargadas de sentido y sentimiento. Sentido porque todo en Caravaca está en relación con la Stma y Vera Cruz y sentimiento porque proceden de lo mas profundo de la persona, en aquel huego en el que solo caben las cosas de verdad, las auténticas, es por todo esto lo que ha llevado al Bando de los Caballos del Vino con el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad a solicitar para tan insólito festejo la declaración del mismo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
 
 
Para que conozcas mejor esta fiesta, te dejamos aquí dos reportajes, para que los veas y disfrutes de ellos. El primero de La Directa TV sobre la tarde del 1 de Mayo y el Caballo a Pelo, el segundo es la retransmisión realizada por Producciones Serrano, de la Carrera de los Caballos del Vino del año 2014.